Intolerantes en nombre de la Fe...

“Dejad que los niños se acerquen a mi”
Teià, una población cercana a Barcelona, ha saltado a primera página de la actualidad por un lamentable suceso que nunca debería haberse producido. El párroco de la localidad, Josep Lluís Moles, se ha opuesto a que una pequeña feligresa aquejada de Síndrome de Down hiciera la Primera Comunión en su parroquia. En declaraciones posteriores, el sacerdote ha pretendido justificar su actitud alegando que sólo propuso aplazar la ceremonia dado que la niña presentaba “un grado de subnormalidad profunda”.
Podía haberse ahorrado las explicaciones: en primer lugar porque el Síndrome de Down no puede nunca calificarse de subnormalidad profunda y además porque, evidentemente, ponía en evidencia que él, un hombre de fe, había olvidado las palabras de Jesucristo “dejad que los niños se acerquen a mi” (Mc 10,14).
Afortunadamente, la actitud abierta del párroco de la iglesia de la Mare de Déu del Roser de Badalona solucionó el problema y la niña, tal como quería la familia, pudo recibir la Primera Comunión junto con su hermano gemelo.
La intolerancia en nombre de la Fe
Lo peor es que no es un caso aislado. En 2007 se dio otro caso muy similar en la parroquia gallega de Santo Tirso de Veigamuiños. En este caso a los padres se les dijo que el niño “desentonaba” con el grupo de comulgantes y el párroco insistió a los padres que el niño comulgara en solitario.
Ante hechos como los expuestos cabe preguntarse en primer lugar donde está la tan cacareada caridad cristiana.
Pero, sobre todo, que se ha hecho con aquella iglesia comprometida y renovada que nació del Concilio Vaticano II.
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Autor:María Pilar Queralt del Hierro
Fuente:El Plural

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